lunes 22 de marzo de 2010

editorial

En la mayoría de sus filmes, el director Kim Ki-Duk apuesta por la pre-esencia a través de la ausencia, proyectando una relación metafísica con el vacío (plagado de significados) y el soporte físico (orientado en la falta de materia). Así, en este juego de la contemporaneidad, la apuesta de Broca perfila la paradoja de la red como un estadio de presencia y vacío, causado por la cantidad de bytes (des)informativos que por ella circulan.

Una renovación va más allá del mero cambio de apariencia, también busca proyectar y atraer conceptos que apuntalen la apuesta de taladrar los gustos normativos. A partir de esta entrega, Broca estrecha lazos con Opera Mundi y Ciudad Cultura, intercambiando contenidos para difundir las inquietudes de uno y otro proyecto, con la seguridad que el nuevo lector encontrará en dicha relación formas distintas de lectura.

Queda pues Broca, con nuevos contenidos, nuevas apuestas y con el compromiso de seguir ofreciendo algo más, en presencia o ausencia.

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